Estuvo en Cannes el año pasado. Fue la cinta más galardonada del Festival Internacional de Cine de Guadalajara (FICG) y ahora la ópera prima de Everardo Gout finalmente se estrena en el país el próximo 13 de abril.
Platicamos con el director, así como con Tenoch Huerta, Dolores Heredia y Carlos Bardem, piezas cruciales en este ensamble coral, quienes inyectaron ritmo y armonía al filme y nos revelaron lo “responsablemente irresponsable” que fue levantar el proyecto.
Para ubicarnos, “Días de Gracia” combina las vidas de un policía que intenta combatir la corrupción que lo rodea, un secuestrado que sobrelleva su cautiverio y una esposa que quiere rescatar a su marido, todo ello mientras se llevan a cabo tres mundiales de futbol.
Gout realizó una película compleja tanto en su narración como a nivel técnico, para lo cual rompió todas las reglas que se interpusieron en su camino. Fue tan “irresponsable” que eligió a Bardem, un español, para dar vida a un secuestrado mexicano y ejecutó la voz en off de la película, bromeó el actor.
Y aunque la realización fue aventurada y abierta a los riesgos, para Huerta, quien interpreta al policía Lupe Esparza (tocayo del vocalista de Bronco), la temática se abordó con la seriedad debida.
“Creo que es una película muy responsable. (…) Es realista en el sentido de que se aleja del melodrama y no nos muestra buenos y malos; blancos y negros, sino nos dice: todo mundo está construido de decisiones, toda historia está hecha de las elecciones que uno va tomando día con día y esa es una responsabilidad. No hay ese tipo de consideraciones que fácilmente ves en los discursos de telenovelas”, apuntó.
Con miras a construir su personaje Tenoch ingresó a la academia de policía de Ecatepec de incógnito, donde solamente el director y la subdirectora de la institución sabían que era actor. Ahí tomó el curso regular y el de fuerzas especiales.
Bardem no se inscribió a ninguna academia, pero su rol también fue demandante, pues al interpretar a un secuestrado debía lidiar con una gigantesca carga emocional.
“A mí me tocaba trabajar con cosas oscuras, muy negras; unidas al dolor, al miedo, a la soledad y lugares a los que cualquier actor medianamente entrenado puede entrar fácilmente, el problema es salir”, resaltó.
“Las grandes obras de creación, y creo que ésta es una, ya sea cine, música o literatura, parten siempre de lo muy local a cosas que son muy universales. No me quedé al margen de detalles como podía ser el acento que exigía la historia; no me planteaba soy un secuestrado mexicano, sino soy un ser humano secuestrado”, añadió.
Tanto Huerta como Bardem estaban conscientes que en estas historias entrecruzadas debían jugar una parte dentro de una especie de ensamble coral. A esta idea se sumó Heredia, quien aparece como la esposa de un rehén.
“Nunca perdí de vista que la mía era una parte. Esta era una partitura en que jugaban muchos instrumentos y yo estaba haciendo ese fragmentito que tenía que resonar con todos. La historia, todo el trabajo con Everardo y la forma de estar ahí en el set era lo que movía y llenaba los huequitos”, comentó.
Con personajes que se enfrentan a una situación tan compleja, la forma en que Gout construyó la cinta no podía quedarse atrás, así que se valió de diversos planos secuencias para mostrar las acciones de los protagonistas. Entre éstos sobresale el realizado cuando Lupe Esparza se enfrenta a criminales en una balacera.
Al respecto el novel cineasta opinó: “Si los soviéticos lo hicieron con unas cámaras que pesaban cuatro veces lo de las de ahora, en una película como ‘Yo soy Cuba’ y hacían unos planos secuencia alucinantes, pues por qué no lo vamos a poder hacer aquí.
“Lo hicimos sin protecciones. Todo lo que filmamos en la película era al estilo de cómo queríamos hacer esas escenas y tomando esos riesgos y nunca nos protegíamos de otra manera por si no nos salía”.
Ante tanta “irresponsable responsabilidad” cabe preguntarnos, si más cineastas se atrevieran a tomar estos riesgos, ¿dónde estaría parado hoy el cine mexicano?
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